Cuando eres Pilo y no te pagan.

Por Laura Camila Carrillo Vega

5 de abril de 2017
Imagen: Pixabay

“Creo firmemente que Colombia debe trazarse una meta en la que todos nos podamos comprometer: ser en el 2025 un país en paz total, un país con equidad y el más educado de América Latina”- Juan Manuel Santos, Presidente de la República de Colombia.

El segundo gobierno Santos, tiene tres pilares fundamentales, paz, equidad, educación. El primero, impulsado por los diálogos con las FARC en La Habana, el segundo y el tercer pilar, equidad y educación, están entrelazados ya que por medio de la educación las personas pueden tener acceso a diferentes (y a más) oportunidades.

Una forma para hacer a Colombia un país más educado y con más equidad, es el programa Ser pilo paga, fuertemente criticado desde su nacimiento, sin embargo, la primera promoción del proyecto, fue todo éxito y los pilos están a sus diferentes universidades, en distintas ciudades del país, gracias a lo cual nació Ser pilo paga 2 y 3, con los mismos requisitos, beneficios y obligaciones, para ambas partes, gobierno y estudiantes, aunque con pequeños cambios en el modus operandi.

Un “premio” a la excelencia académica.

Ser Pilo Paga beneficia a los mejores bachilleres del país que, además, pertenescan a la población con menos recursos financieros y consiste en un crédito que será condonable cuando el estudiante termine satisfactoriamente su periodo universitario. Además, el programa les otorga un apoyo de sostenimiento.

Cada estudiante que ingrese al programa, puede elegir la universidad y la carrera que cursará, y según las estimaciones del Ministerio de Educación, al momento de la creación del programa, la mitad de los estudiantes escogerían universidades públicas, aunque para el gobierno dicha elección no implicaría mayor diferencia financiera, (para un pilo en la Universidad de los Andes el gobierno invierte 12,5 millones, para uno en la Nacional, invierte 11,9). El hecho de que el 85% de los estudiantes que resultaron beneficiados por programa escogieran universidades privadas abrió un gran debate a nivel nacional. De esto ya han pasado dos años,.

Aunque la importancia de la oportunidad para la vida de los miles de beneficiarios del programa es innegable y el costo de no terminar sus estudios es alto (al ser un crédito condonable al momento del grado, retirarse o ser expulsado de la universidad le implica a los beneficiarios tener que pagar al Estado todo lo que les han prestado) ya se presentan casos. La principal causa de deserción es por problemas económicos; si bien los pilos, ya tienen el tema de la matricula resuelto, el hecho de no poder satisfacer sus necesidades básicas, como comer, transportarse o acceder a un computador para cumplir con sus obligaciones, les impide cumplir con su objetivo: estudiar.

En derecho internacional hay un principio que es pacta sunt servanda, lo pactado se cumple, si el gobierno se compromete en un programa con ciertos requisitos y con ciertos compromisos debe cumplir lo pactado, los estudiantes ya lo hicieron, cumplieron con el mínimo puntaje en el Icfes y con legalizar (aunque en algunos casos lo hicieron a medias) su inscripción en las universidades y aunque el Ministerio de Educación Nacional ha dicho que el incumplimiento en el pago de los subsidios se debe a una mala planeación en conjunto con el Ministerio de Hacienda, eso no justifica un retraso en el giro de los recursos de manutención, han pasado casi dos meses y la respuesta institucional ha sido que la fecha del giro ha sido aplazada indefinidamente.

Y entonces… ¿cómo?

En muchas ocasiones, los beneficiaros del programa, que son jóvenes de estratos 1, 2 y 3, y el único apoyo económico que reciben, son los subsidios del gobierno, si este les incumple, aquellos que deben pagar una residencia corren el riesgo de quedarse sin donde vivir; si de ese dinero depende su alimentación, transporte o los materiales para estudiar y hacer trabajos, están en serios problemas.

Indefinidamente un joven beneficiario tendrá que llegar a la universidad en bicicleta porque no puede pagar el transporte público; indefinidamente muchos jóvenes tendrán que sobrevivir con los bonos de los almuerzos que dan algunas universidades (las que a cuenta propia deciden ayudar) y que cubren solamente 2 días a la semana; indefinidamente, los alumnos no podrán pagar sus residencias estudiantiles.

Los estudiantes de universidades privadas como Andes y Externado, han hecho actos de solidaridad para con sus  pilos demostrando que no siempre los colombianos son indiferentes al sufrimiento ajeno, pero, el hecho de que los alumnos hayan tenido que llegar al punto de protestar y de recurrir a la generosidad de otros indica las grandes falencias, debilidades y problemas dentro del programa. Si nadie se manifiesta ¿qué pasaría con los beneficiarios del programa?.

Si el Estado no cuenta con recursos o medios suficientes para cumplir con lo acordado, es momento de impulsar otro proyecto, no de crear un próximo Ser pilo paga.

 

 


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1 comentario

  1. inclusion says:

    Muy bien escrito tu artículo, sólo sugiero, que otra solución es obligar A ambos ministerios, a que giren oportunamente los recursos, pues de nada sirve crear otro programa, si la planeación financiera no se lleva acabo,

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