¿Cuál es mi proyecto de vida? Déjame respirar!

Por Gabriela González de Almeida

19 de agosto de 2014
Imagen: Dmmantilla - Trabajo propio

¿Cuál es tu proyecto de vida?”, es la pregunta formulada por varios personajes académicos  y familiares a sus parientes y estudiantes. Lo que puede parecer un plan bastante simple e inocente, genera grandes dudas y diversas complicaciones. ¿Qué tan cierta es la frase “Jóvenes sin futuro, pero sin miedo”? Sin duda, el futuro produce incertidumbres, depresión, angustia, pero sobre todo miedo.

 ¿Cómo afecta el miedo en la juventud?, ¿la toma de decisiones por parte de adolescentes, tanto personales como académicas, son tomadas bajo presión?  La personalidad, e identidad de muchos jóvenes se acomoda a ciertos aspectos adoptados y aceptados por la sociedad. ¿Qué se esconde detrás de actitudes crueles e irracionales cometidas por los jóvenes?

“Futuro”

Bueno, ¿quién no desea terminar  rápido el bachillerato, empezar una vida universitaria y dejar atrás la época del uniforme para empezar a vestirse como se le venga en gana sin ser “juzgado”?   La independencia, viéndola desde esta perspectiva, suele parecer increíblemente atractiva. ¿Y cómo no podría serlo? Después de vivir años encerrados en un bloque pequeño —tal vez, para algunos, no tan pequeño— dónde solo aparecen personas que acostumbraste a ver durante toda una vida…Claro, la idea de conocer, experimentar y entender diferentes situaciones, cuestiones, relaciones… ¡Se ve increíble!

Ahora bien, para entrar a ese mundo desconocido, primero debemos contestar esa pregunta algo incómoda, pero totalmente definitiva que nos formulan diferentes personajes cotidianos: “¿ya sabes qué quieres estudiar?”.  Posiblemente muchos han sido entrenados desde pequeños  a entregar respuestas como: Ingeniería, medicina, derecho… Sin embargo, ¿cuál es el verdadero problema? El lío está en la sinceridad que emiten estas respuestas. Jóvenes aspirantes a profesionales, sin un conocimiento propio de lo que es la vida en sí, ni mucho menos de qué manera afecta esa pequeñísima respuesta, ¿será que entienden que la respuesta que den va dictar a lo que pueden y no dedicarse por el resto de su vida? Seriamente, lo dudo.

Del mismo modo, ¿quién realmente desea ser o dedicarse a una sola cosa durante toda su vida? Amantes a su profesión existen y varios. Pero, ¿toda su vida? El ser humano por naturaleza propia es curioso. Esto quiere decir que la propia codicia, el deseo por el conocimiento no permite que nos estanquemos en un solo campo. En consecuencia, la pregunta del párrafo anterior y sus  intenciones pueden hasta ser un poco ilógicas.

“Fracaso”        

Esta palabra es el villano en la vida de cualquier profesional o de cualquier aspirante a ser un profesional. Siempre nos han dicho: “dedícate a lo que te gusta hacer, de esa manera serás exitoso”. Nuevamente, lo dudo.

Los bien entrenados saben que no necesitan pensar en qué realmente les gusta, sino en qué los hará exitosos. Los no tan afortunados y no tan bienentrenados pueden analizarlo por un buen tiempo sin la fortuna de llegar a una conclusión concreta. Tal vez, por esto, los jóvenes nos “tiramos a matar”, en lugar de tratar de entendernos. Abriendo paréntesis  nuestra frase célebre es “nadie me entiende” .Terminamos por generar odio y discordia gracias a nuestros propios demonios,  miedos e inseguridades. El simple hecho de que alguien tenga un mejor celular que el nuestro, genera envidia, esa que puede convertirse en desacuerdos, y tal vez ciertas peleas insignificantes. Si un pequeño aparato móvil puede crear tal discordia, ¿qué tanto puede afectarnos el éxito de un extraño y el fracaso propio?

¡Por Dios, déjennos respirar! ¿Cómo es posible que una criatura de quince años o hasta menos esté planeando su vida completa? La presión solo genera afán, del afán solo queda el cansancio. Del cansancio solo queda la desmotivación. De la desmotivación una enorme ola de depresión. De la depresión, el rencor. Del rencor discordia y, finalmente, el fracaso. ¿Cuántos aspirantes a profesionales desean realmente serlo? No todos nacen para ser profesionales o para entrar a una universidad, ni tener las mejores calificaciones ni ser los mejores de la clase. No todos necesitan de una vida “universitaria” para sentir la independencia que todos añoran. Incluso, es posible, que no todos añoren dicha independencia.

Entonces, por favor…

Déjame respirar.


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