Corea del Norte y Estados Unidos: ¿guerra o disuasión?

Por Lorena Barrera Sterling

21 de noviembre de 2017
Imagen: © Bwag/Commons

La histórica tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte aumentó este año, después de que Pyongyang realizó su sexto ensayo nuclear. Se trató de una bomba de hidrógeno tan potente que sería capaz de golpear territorio estadounidense. A raíz de esto, EEUU intensificó las sanciones que ha venido imponiendo al país asiático desde el 2006 y Trump anunció que, si persisten las amenazas nucleares de Pyongyang, no tendrá otra opción que destruirlo totalmente.

¿Sanciones como medio de presión?

Estados Unidos ha trabajado por que Naciones Unidas apruebe, por unanimidad, nuevas sanciones económicas contra Corea del Norte con las que pretende frenar las exportaciones textiles coreanas y restringir el suministro de petróleo y gas a ese país. Dicha medida sancionatoria fue aprobada luego de que Corea del Norte realizara su sexto ensayo nuclear y violara las resoluciones de la ONU que le prohíben realizar ese tipo de pruebas.

En ese sentido, el gobierno de EE.UU promulgó un decreto que le permite sancionar a individuos y empresas que financien y faciliten el comercio con Corea del Norte, lo que puede resultar en un ajuste dramático del cerco económico en torno a Pyongyang.

Cabe aclarar que las medidas impuestas no solo fueron comerciales; Estados Unidos impuso sanciones a bancos y ciudadanos que han ayudado en el financiamiento del programa nuclear de Pyongyang y también pidió a los países miembros de Naciones Unidas que se abstengan de conceder nuevos permisos de trabajo a ciudadanos norcoreanos. Además, Washington hizo un llamado a la comunidad internacional para que genere presión a Corea del Norte, tal como lo anunció el consejero de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump: “el punto crucial será unir a todos los países, a todos para que hagan todo lo posible para reforzar esas sanciones, que hagan todo lo que pueden para resolver este problema sin llegar a un conflicto militar”.

En consideración con lo anterior, el objetivo de imponer esas sanciones es presionar al régimen norcoreano y hacerles ver que, con más provocaciones, lo único que lograran es reforzar su aislamiento diplomático y empeorar su economía, lo que pasa por afectar sus alianzas con países como China, que ya eliminó las importaciones de carbón de su vecino asiático.

Aun así, Corea del Norte no detiene sus amenazas

A pesar de que EEUU utiliza el mecanismo de las sanciones para ejercer presión y amenazar a Kim Jong-un, no hay evidencia de una mejora en la tensión internacional protagonizada por los dos países, por el contrario, las provocaciones entre ambos actores aumentan, Kim se siente más retado y ve las sanciones como una excusa para demostrar, aún más, su poder.

Según Kim Hyun-Wook, profesor de la Academia diplomática nacional de Corea, “las sanciones dan a Pyongyang una excusa para multiplicar las provocaciones, como el lanzamiento de un misil intercontinental”. Así mismo, lo que el régimen norcoreano ha mostrado es una férrea determinación en desarrollar un misil nuclear con capacidad para alcanzar EEUU y ninguna de las rondas de sanciones de la ONU (impuestas desde 2006), ha logrado frenar su avance, por el contrario, sólo han conseguido acelerar el programa nuclear y balístico.

Todos estos aspectos demuestran que, el lider coreano, antes de amedrentarse por las sanciones impuestas, busca equilibrar las fuerzas, demostrar su poder y que tiene la capacidad de dotarse de un arma nuclear para defenderse de una eventual invasión por parte de Estados Unidos. Por otro lado, Corea del Norte también está a la expectativa de que Estados Unidos tome medidas aún más drásticas, y, de este modo, comenzar una guerra que podría llevar a la destrucción total, tal como lo anunció Ri II-bae, un oficial al mando de los Guardias Rojos: “Estamos esperando el momento adecuado para tener una batalla final con Estados Unidos, el imperio del mal, y para eliminar a Estados Unidos del mundo”.

En conclusión, por un lado, las sanciones impuestas  de Estados Unidos a Corea del Norte son un posible medio de estrategia  para desestabilizar la economía de ese país y así lograr presionarlo para negociar, sin embargo, también se presenta un panorama negativo al reseñar como las medidas impuestas podrían impulsar una guerra nuclear y, como consecuencia, la destrucción mutua entre ambos Estados.

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