China: el éxito de la tiranía del siglo XXI

Por Harry Fattah

25 de enero de 2015
Imagen: Tomada de: http://magnoliajuegos.blogspot.com/2012/10/los-guerreros-de-terracota-la-guardia.html

La tiranía en China empieza con Qin Shi Huang (259 – 210 a.C), fue el primer emperador de la dinastía Qin, además de líder de un régimen opresivo que se dedicaba a la quema de libros filosóficos y enterraba vivos a los eruditos confucionistas y a los funcionarios que criticaron el gobierno. Los principios de Qin Shi Huang, estaban basados en la política de sostener la autoridad con todos los recursos que haya bajo el cielo”.

Los ejes centrales de su política tirana eran cobrar impuestos demasiado altos; desperdiciar la mano de obra en proyectos para la idolatría del mandatario y practicar torturas brutales bajo la legislación Draconiana (leyes instituidas por el primer legislador de Atenas a finales del siglo VIII a.C. “una ley es draconiana, cuando es exageradamente dura”). Las leyes draconianas que ejercía Qin Huang eran severas, tenían el fin de controlar la mente de la población bloqueando todas las vías de pensamiento y expresión, por eso restringía el acceso a libros y callaba a los intelectuales, asesinándolos o enterrándolos vivos.

La población de China en el régimen de Qin Shi Huang, era de 10 millos de habitantes y el emperador tenía sometidos a 2 millones para realizar trabajos forzados. Qin llevó sus leyes inhumanas al campo intelectual, imponiéndolas como única verdad.

Resurrección de la tiranía: el partido comunista chino

Frente a la tiranía de la dinastía Quín, los abusos del Partido Comunista Chino (PCCh) son aún más radicales. Los objetivos que persigue, incluso militarmente, se fundamentan tanto en la lucha de clases como en la ideológica.

Mao Zedong fue el primer dirigente del PCCh desde la proclamación de la República Popular de China (RPC) en 1949. Él expresó de manera categórica la relación de la dinastía Qin con su mandato, declarando que: “Lo que hizo Qin Shi Huang no fue gran cosa. él mató a 460 pensadores, nosotros asesinamos a 46.000 intelectuales. Hay gente que nos acusa de practicar una dictadura como la de Qin Huang, y nosotros decimos que es verdad. El problema es que no nos dan el crédito suficiente, así que tenemos que hacerlo nosotros mismo”.

El PCCh logró purgar a los residentes y confrontar clases sociales mediante la coerción y el engaño, empezó la eliminación de la clase terrateniente, a través de una reforma agraria; usando reformas industriales y comerciales, eliminó la clase capitalista; y prohibió religiones e inició persecuciones a grupos religiosos, para obligar al pueblo Chino a que se convirtiera en un súbdito dócil de su régimen tiránico.

Policías uniformados y un civil, arrestando a un practicante Falun Gong, quien estaba en la plaza Tiananmen, para apelar pacíficamente por el fin a la persecución, 25 Julio, 2001.

¿Por qué el PCCh tiene que luchar para mantener su poder?

El PCCh necesita mantener su poder porque es el medio que necesita para lograr sus objetivos, el Partido no se cuestiona para asesinar personas o contaminar el medio ambiente, sin embargo, en los 5000 años de historia de China, han pasado líderes afables, en las épocas antiguas los emperadores Yao y Shun; Wen y Wu, de la dinastía Zhou; Wen Jing, de la dinastía Han; Tang Taizong, de la dinastía Tang, y los emperadores Kangxi y Qianlong, de la dinastía Qing. La prosperidad de esas dinastías fue seguir la doctrina del justo medio, buscar la paz y la estabilidad para su país.

Los cuatro Tigres asiáticos (Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Hong Kong), crearon una nueva identidad cultural. Sus economías a escala son una prueba de que la cultura tradicional no impide el desarrollo socio-económico. Tras analizar los procesos mundiales, podemos preguntarnos qué determina que un Estado triunfe o desaparezca, existen motivos para el éxito y la caída de una nación.

Recomendados El Libre Pensador:

The New American – Chinese Tyranny 2.0.

Epoch Times – Commentary 3: On the Tyranny of the Chinese Communist Party

BBC – Qin Shi Huang: The ruthless emperor who burned books


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