Sociedad


La Sociedad Mafiosa

La sociedad mafiosa se caracteriza primero, porque se deja deslumbrar por la ostentosa exhibición de sus bienes que hacen los nuevos ricos, sin tener en cuenta el origen de la riqueza o los medios de que se hayan valido para lograrla y segundo porque a los nuevos ricos les importa un bledo la comunidad de la que formaban parte o el interés general.

El actual episodio de Odebrecht en el que se ha demostrado que la Multinacional brasileña, pagó sobornos en al menos doce países de la región -incluída Colombia- para quedarse con contratos de infraestructura y energía, es solamente el más reciente capítulo de la larga historia de la sociedad mafiosa.

Parte de esos dineros al menos en el caso colombiano, habrían ido a parar en forma de sobornos a las campañas presidenciales de 2010 y 2014 los beneficiados serían Juan Manuel Santos, y Óscar Iván Zuluaga -sin que ellos lo supieran, por supuesto –. Hasta ahora la suma “invertida” por Odebrecht supera los 700 millones de dólares, once de ellos en Colombia. Este caso que no es el único, pero es suficiente prueba de que la nuestra es una sociedad que se rige por las reglas de la mafia o en su versión corta, una sociedad mafiosa. La calificación surge del trabajo del profesor Óscar Mejía Quintana, de la Universidad Nacional de Colombia, titulado “la cultura mafiosa en Colombia y su impacto en la cultura jurídico-política”



Los hombres invisibles

La violencia sexual en conflictos armados es un tema que se asocia constantemente con la violación como única dinámica y con las mujeres como único objetivo. Sin embargo, en el contexto colombiano, la violación sexual ocurre también contra hombres, quienes si bien son una minoría respecto a las mujeres -1.404 casos frente a 16.699 mujeres víctimas, según el Registro Único de Víctimas (RUV) de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV)-, no por ello requieren menos visibilidad. La importancia de analizar la violencia sexual en el contexto nacional, es porque es una violencia silenciosa, de la cual poco se habla, rodeada de impunidad y desamparo frente a sus víctimas. Por ello, si afecta tanto a hombres como mujeres, lo que este artículo propone analizar es si hay un impacto diferenciado para un mismo hecho victimizante.



Nuevo Código de Policía: ambas caras de la moneda

El nuevo Código de Policía y convivencia ciudadana que entró en vigencia a finales de enero, ya ha causado revuelo tanto en políticos como en los ciudadanos. El código no se reformaba desde 1970 y con la llegada del siglo XXI, fenómenos mundiales como la globalización trajeron consigo cambios significativos en la sociedad. Sin embargo, la cultura ciudadana ha entrado en declive.  Por ello,  a través de multas se busca sancionar a los individuos que perturben la convivencia y que no hagan uso adecuado de los espacios públicos. Aunque muchos colombianos están de acuerdo con las nuevas sanciones hacia los habitantes de la calle y/o individuos que realicen acciones ‘‘indebidas’’ otros critican el posible abuso que puede haber por parte de la Policía.