Sociedad


Mototaxismo En Sincelejo: Informalidad Oportuna.

Desde finales de la década de los 90, Sincelejo ha vivido un periodo de profundas transformaciones sociales. La crisis económica nacional del 99, conllevó a un porcentaje histórico de desempleo subjetivo en la ciudad del 40,3%, según cifras del DANE. A partir del recrudecimiento de los encuentros bélicos entre el ejército y los grupos al margen de la ley, ésta capital se convierte en el segundo municipio de mayor recepción de población desplazada en Colombia en 2005, recibiendo un poco más de un 20% de su población, en cifras reportadas por la CEPAL. En el periodo electoral 2006 – 2010, el gobierno local se ve infiltrado por la ilegalidad con 35 funcionarios públicos del departamento procesados por algún nexo con un grupo paramilitar. Y en cifras de 2014, Sucre cuenta con 829 excombatientes desmovilizados en proceso de reintegración social, económica y comunitaria, en su mayoría en la ciudad de Sincelejo.



Proceso de paz: perdón, pero no olvido

En medio del actual proceso de paz existen temas que inquietan a quienes vivimos en este país, uno de ellos es la importancia de la construcción de memoria sobre los hechos en el conflicto armado. En este caso los actores son múltiples: Guerrilla, paramilitares, víctimas, instituciones estatales, fuerza pública, medios de comunicación y otros; es muy importante indagar sobre ¿Cuáles son los canales de comunicación que consolidan la memoria colectiva?, ¿Cómo lograr que todas las personas sin importar su educación o en donde se encuentren, puedan acceder y entender los hechos del conflicto? ¿Cuáles serían los medios óptimos para la difusión masiva de los contenidos de la memoria histórica?



Eutanasia: ¿Vivir es un derecho o un deber?

Valentina Mureira, una niña de solo 14 años colgó un video en su cuenta de Facebook en el que pedía a la presidenta Chilena que le permitiera morir; la fibrosis quística que padece hace de su vida un infierno. El llamado por la eutanasia de Valentina, se suma al que hiciera hace apenas un par de meses Brittany Maynard de 29 años y a quien un cáncer en el cerebro la llevó a tomar la decisión de programar su propia muerte antes de que la enfermedad, dolorosa e irreversible, lo hiciera por ella.