Sociedad


El delito de la indiferencia

Se dice que en Colombia soplan vientos distintos que advierten que puede haber paz; sin embargo, este ideal para algunos y esperanza para otros, depende de que lo propuesto en la mesa de negociación de La Habana se cumpla. En otras palabras, que haya voluntad entre las partes para llegar a este propósito. Uno de los puntos, que aparentemente pasa por debajo de la mesa, es el que concierne a los desaparecidos. Por un lado,  el rol del Estado y sus agentes frente a este crimen de lesa humanidad se ve tergiversado; por otro lado, el papel de las FARC se ha sobrevalorado frente a quienes claman una explicación sobre el paradero de sus seres queridos.



Cárceles en Colombia ¿reintegración o denigración de la persona?

Según el artículo 9 y 10 de la ley de 1993 el objetivo o la finalidad de las penas y las medidas de seguridad es  actuar a manera protectora y preventiva. Esto, a su vez, tiene un principal objetivo que es la resocialización o reintegración a la sociedad  de los presos, por medio de un  tratamiento penitenciario el cual mide su personalidad a través de su disciplina, su estudio, su espiritualidad, su cultura y el deporte que practican. Sin embargo, este sistema penitenciario que existe en Colombia  ha sido precario, no ha cumplido con su objetivo: los reclusos tienen una calidad de vida paupérrima, la cual  impide su resocialización.  Esto es diferente a otros tratamientos penitenciarios que se llevan a cabo en países como Noruega, allí se basan no solo en la privatización de su libertad sin vulnerar sus derechos sino que, además, tienen  un trato con los reclusos cordial, el cual  pretende  que haya realmente una reintegración social.



Estadios: entre la asistencia y la abstención

En un país aficionado al fútbol como lo es Colombia cada fin de semana se llevan a cabo competiciones oficiales y no oficiales de este deporte en distintos lugares del país, entre ellos, los estadios. Sin embargo, en los últimos años ir a estos escenarios deportivos se ha visto perjudicado por la creciente violencia, en su mayoría, por parte de las llamadas Barras Bravas; problemática que encontró alivio en la campaña “Goles en Paz”, pero que actualmente sigue siendo un obstáculo para disfrutar en familia de este espectáculo. No obstante, no se trata de dejar de ir a los estadios, sino  de entender su importancia tradicional y no permitir que estos aficionados desplacen el placer de compartir estos escenarios en conjunto.