Economía


Reforma tributaria: Lo único igual, es que la desigualdad crece

Una de las funciones de la estructura tributaria de un país, además de garantizar los ingresos que permitan el funcionamiento del aparato Estatal, debe ser la redistribución de la riqueza, tema de particular importancia en países con altos índices de desigualdad como Colombia, que tiene un índice de Gini del 0,53.   

La redistribución por vía tributaria se logra con impuestos progresivos, es decir, aquellos que gravan los ingresos y la riqueza (en contraposición a los regresivos, que se fijan para todos los ciudadanos indistintamente) y logrando que todos los ciudadanos, ricos y pobres, paguen sus obligaciones.



Educación: Problemas de primer mundo con respuestas de tercer mundo.

Cuando se camina en la alta montaña para llegar al borde de la nieve, no sobre lajas de piedra firme, sino sobre morrena -un piso en forma  de arena que se desplaza por la gravedad gracias al peso de los cuerpos que la recorren-, se presenta la paradoja de estar físicamente muy cansado, con dificultad para respirar debido a la escases de oxígeno por efecto de la altura y por cada dos pasos que se dan, el caminante se regresa uno.  Con el ánimo de llegar a mayor altura, el gobierno colombiano ha tocado las puertas de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), un selecto grupo de 34 países que en palabras del presidente Santos, es “en cierta forma, una garantía de calidad en sus políticas públicas”.  No hay motivos para culpar a otros por las desgracias propias, son las decisiones políticas las que han hecho que Colombia se interese por ser parte de este grupo de países, sin embargo, el costo que hay que pagar pone de manifiesto el notable deterioro de algunas de las variables tenidas en cuenta por quienes aprueban o no, la entrada de nuevos miembros.  En la medida en que nuestro horizonte sea primer mundo sin reconocernos en vías de desarrollo, seguiremos intentando solucionar los problemas de otros sin resolver los propios.



De la politica basura, cero

El pasado 19 de marzo se conoció la decisión de Juan Manuel Santos de no acatar las medidas cautelares otorgadas por la Comisión interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a Gustavo Petro, dejando en firme su destitución e inhabilidad para ejercer cargos públicos por 15 años, impuesta por la Procuraduría General de la Nación. Mientras esto ocurre, el abanderado programa de la Bogotá Humana, Basura Cero, opera en medio de críticas y elogios, pero más allá del debate político que desata cambiar el esquema de recolección de basura, surge una pregunta desde el punto de vista económico y financiero; ¿es viable y rentable para la ciudad el nuevo modelo de aseo?