Economía


El peso colombiano con tres ceros menos: ¿normalización o incertidumbre para el sistema económico y financiero?

La propuesta de eliminar los tres ceros de la moneda colombiana se ha vuelto a posicionar como una temática polémica, a nivel tanto político como económico. La medida en cuestión pretende eliminar la palabra mil (en el caso de la nueva familia de billetes) y suprimir los tres ceros (en el caso de los billetes antiguos) para ubicar, en su lugar, la denominación ‘nuevos’. La propuesta fue promovida por el gobierno Santos Calderón (2010-2014 y 2014-2018), a través del Ministro de Hacienda y Crédito Público, Cárdenas Santamaría, junto con el Fiscal General de la Nación, Martínez Neira. Ambos han exhortado a que se discuta el tema en cuestión en el Congreso de la República para, en su criterio, facilitar la contabilidad de las empresas, agilizar el cambio de divisas y las transacciones presentes en actividades turísticas, e inhabilitar los dineros provenientes de actividades ilícitas. ¿Qué consecuencias tendría para Colombia si fuera implementada?



El biocomercio, una nueva apuesta en el posconflicto

El conflicto armado en Colombia ha desempeñado un papel tanto negativo como positivo frente a la conservación del medio ambiente y de los recursos naturales, degradándolos en ocasiones y, en otras, paradójicamente, protegiéndolos. Ahora bien, en el marco del posconflicto, con la implementación de los acuerdos de paz suscritos en La Habana, la estrategia de biocomercio se constituye en una apuesta relevante, sin desconocer los desafíos propios de la reforma rural integral en los territorios.



La formalización vale oro: Gold rush, Colombian style

Dada la difícil situación por la que cruzó la economía del país entre finales de 2017 y comienzos de 2018, se esperaba que las  exportaciones fueran un alivio, dinamizando el consumo interno y la generación de empleo. Ahora bien, pese al mal desempeño que mostraron en 2016, año en el que tuvieron una variación negativa por encima del 10%, con relación al 2015, se registró un alza en los últimos dos meses del año pasado, tendencia que generó expectativas sobre su comportamiento a futuro.



Reforma tributaria en Colombia: análisis en frío de un tema candente

La Ley 1819 de 2016 comprende la más reciente reforma tributaria, aprobada en diciembre de 2016. Para el gobierno Santos Calderón (2010-1014 y 2014-2018) era necesaria una reforma del sistema tributario “en cuanto la caída de los precios del petróleo redujo en 24 billones de pesos los ingresos del gobierno” (Departamento de Impuestos y Aduanas Nacionales [DIAN], 2016). Dicha reforma tributaria se inscribe, entonces, como una alternativa de financiación del gobierno nacional y como una herramienta para mitigar la dependencia del país frente al sector minero-energético. Consecuencia de lo anterior es la mejora en la calificación de Colombia, en su momento, por parte de la agencia calificadora Fitch Ratings, en tanto el país pasó de una perspectiva negativa a una perspectiva estable, lo que podría motivar la entrada de capitales extranjeros, destinados a la inversión. Para el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, “el mensaje que envía la calificadora con su decisión ratifica que la reforma tributaria fue muy importante y, sobre todo, según destaca Fitch Ratings, refleja la disciplina que mostró Colombia para responder a los retos y al choque petrolero(El Tiempo, 2017). Sin embargo, diversos sectores se han manifestados en contra de la misma y han llegado incluso a afirmar que la reforma tributaria, más allá de los problemas de carácter estructural, evitó sólo la crisis fiscal. Tal es el caso de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (FEDESARROLLO) que afirmó, al respecto, en un informe reciente, que la reforma “fue suficiente para evitar una crisis fiscal, pero estuvo lejos de constituir la reforma estructural que hubiera sido deseable y de lo que recomendó la Comisión Asesora, conformada desde comienzos de 2015, para ese propósito” (Dinero, 2017). Reconociendo lo anterior, ¿es La ley 1819 de 2016 una reforma de fondo, estructural en su carácter, o es una reforma  coyuntural, más bien, cuyo propósito es únicamente aliviar el déficit fiscal presente en el país? Tal es la pregunta que pretende abordarse en las líneas que siguen.



El sector salud en Colombia: ¿un paciente crónico?

En los últimos años, la sociedad colombiana ha atestiguado las deficiencias dentro de diversas entidades de salud, tanto públicas como privadas, que han obstruido el acceso oportuno a la atención médica para la población. Casos como el de Antonio José Valencia (El Tiempo, 2015), adulto mayor de 82 años, a quien se le programó una cirugía prioritaria para el 2018, después de solicitarla el 21 de agosto de 2015 a la empresa prestadora de salud (EPS) Comfandi[1], además de ser preocupantes, invitan a la reflexión en torno a las falencias del sistema de salud actual. Así, el sistema de salud se ve afectado por unas externalidades negativas de producción[2] y, en consecuencia, hace necesaria la intervención estatal en dicho ámbito. No obstante, tanto las acciones individuales de los ciudadanos (la interposición de tutelas), como investigaciones, por ejemplo, la desarrollada por el Centro de Investigaciones en Salud de la Fundación Santa Fe, para la optimización de recursos, juegan un rol considerable, al momento de corregir la crisis de este sector. Así, el propósito de las siguientes líneas es estudiar el sistema de salud en Colombia desde una perspectiva económica, al tenor de las consideraciones anteriores.