Sociedad


Bienvenidos a la era de la reputación

Hay una paradoja del conocimiento poco apreciada que juega un papel fundamental en nuestras democracias liberales hiperconectadas avanzadas: cuanto mayor es la cantidad de información que circula, más confiamos en los llamados dispositivos de reputación para evaluarla. Lo que hace que esto sea paradójico es que el acceso enormemente incrementado a la información y el conocimiento que tenemos hoy en día no nos empodera ni nos hace cognitivamente más autónomos. Más bien, nos vuelve más dependientes de los juicios y evaluaciones de otras personas sobre la información a la que nos enfrentamos.

Estamos experimentando un cambio de paradigma fundamental en nuestra relación con el conocimiento. Desde la “era de la información”, nos estamos acercando a la “edad de reputación”, en la cual la información tendrá valor solo si ya ha sido filtrada, evaluada y comentada por otros. Visto bajo esta luz, la reputación se ha convertido en un pilar central de la inteligencia colectiva en la actualidad. Es el guardián del conocimiento, y las llaves de la puerta están en manos de otros. La forma en que se construye la autoridad del conocimiento nos hace depender de los juicios inevitablemente parciales de otras personas, la mayoría de los cuales no conocemos.



¿Hasta qué punto la adicción a las drogas es un problema de contexto social?

El mundo ha experimentando un incremento en la adicción al consumo de sustancias psicoactivas. Generalmente,  se ha atribuido la dependencia a las drogas a una exigencia fisiológica; el cuerpo demanda el psicoactivo. Está comprobado científicamente que de no satisfacer dicha demanda del cuerpo, se pueden producir terribles síntomas de abstinencia, que varían según qué tan fuerte es la droga. Sin embargo, estudios han comprobado que no solo es una dependencia fisiológica hacia el narcótico, sino que el contexto social en el que  habitan los dependientes influye en su capacidad de abstención y rehabilitación, debido a que las drogas son una compensación a la falta de una buena interacción social, que es de lo que realmente depende los individuos .



¿Somos caníbales por naturaleza?

Lo que inició como una necesidad de supervivencia, de un significado espiritual o de una simple satisfacción para el hombre ha dado origen al canibalismo como uno de los tabúes más oscuros del ser humano. En países como el Congo, África Occidental e India, años atrás, justificaban esta práctica con la pobreza extrema del país o simplemente se orientaban por las creencias al afirmar que era el mejor elixir para la juventud o que proporcionaba fuerza y energía al cuerpo para demostrar dominio sobre el resto. En la actualidad, ha decrecido su práctica y en las civilizaciones actuales es socialmente rechazado.