Sociedad


Hablemos de sexo, hablemos de pornografía

Sexo, pene, vagina, clítoris, condón, masturbación, penetración, coito, semen, menstruación, pornografía, entre otras cosas obscenas… ¿Obscenas? Sí, son obscenas por la expresión de asombro, repugnancia o gracia que usted, el lector, probablemente acaba de realizar. Pero si bien  tomó con normalidad cada una de ellas, es conveniente felicitarlo, hace parte del pequeño porcentaje de la población al cual el sexo y todo lo relacionado con él, no representa un tabú. Ahora bien, es hora de entrar en materia: El sexo, aunque ventilado y reivindicado en la actualidad, sigue siendo tema controversial, exógeno y hasta penoso. Es por ello, que   la misma contemporaneidad se hace menester de herramientas que permitan una adecuada educación sexual, íntegra en cada uno de sus componentes, en la que  hablar de sexo no sea sinónimo de tabú. La educación sexual debe difundirse de tal manera que no sea difícil de entender, que pueda llegar a todos fácilmente y que asimismo genere interés. Entonces, en ese orden de ideas ¿podría convertirse la pornografía en un mecanismo de educación sexual?



El fanatismo de una ideología lleva a un país a la crisis

La crisis política, económica y social que vive actualmente Venezuela puede entenderse como la crisis de la Revolución Bolivariana por la ineficiencia e incapacidad del dominio y soberanía del actual presidente. Los venezolanos salen a la calle a exigir el proceso de referendo de revocatoria contra Nicolás Maduro, por tanto los temas abordados por el pueblo son el juicio político, derecho a la protesta, libertad de prensa, expropiación, devaluación desenfrenada, inflación desbordada, desabastecimiento en los puntos comerciales de suministros y un gobierno que perdió toda la credibilidad,  pues ha llegado Venezuela al peor estado de país inviable.



La caída de las élites las financia el mundo entero

La élite global caerá y arrastrará en su caída las economías occidentales, y el costo no lo asumirán los causantes del descalabro sino sus víctimas en todo el mundo.

Algunos nubarrones en el horizonte norteamericano, permiten presagiar una tormenta. Una gran tormenta financiera que va sacudir a los Estados Unidos de América y como consecuencia a buena parte del mundo.

Por una parte se anuncia por parte del presidente Trump lo que sería “el mayor recorte en impuestos de la Historia” y por la otra, se publica en The Week una columna firmada por Damon Linker, en la que señala que la élite global caerá y arrastrará en su caída las economías occidentales, pero no solamente eso, sino que como ya ha sucedido, el costo no lo asumirán los irresponsables causantes del descalabro si no sus víctimas en todo el mundo, con el apoyo de los respectivos gobiernos.

La crisis que se avecina, así como la de 2008, nació en los mismos lugares, las universidades de la Liga de la Hiedra. Son el resultado de un proyecto de Educación fallido. Una educación fallida cuyo primer paso es aceptar el uso cotidiano de la mentira.



Justo como Jonás: tragados por una ballena… Azul

En los últimos días se ha hablado en Colombia de un nuevo juego que se originó en Rusia hace dos años y que ha logrado llegar a Latinoamérica a través de las redes sociales en los llamados ‘grupos de la muerte’, este reto se denomina “La ballena azul” e invita a jóvenes y niños a completar una serie de cincuenta retos que implican actos de autolesión y que culminan con el suicidio. Se presume que este juego ha ocasionado la muerte de tres menores hasta el momento, en los departamentos de Cundinamarca, Valle del Cauca y Norte de Santander.