Política


Corea del Norte y Estados Unidos: ¿guerra o disuasión?

La histórica tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte aumentó este año, después de que Pyongyang realizó su sexto ensayo nuclear. Se trató de una bomba de hidrógeno tan potente que sería capaz de golpear territorio estadounidense. A raíz de esto, EEUU intensificó las sanciones que ha venido imponiendo al país asiático desde el 2006 y Trump anunció que, si persisten las amenazas nucleares de Pyongyang, no tendrá otra opción que destruirlo totalmente.



¡No tan rápido, señor Trump!

Durante su campaña electoral, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, prometió realizar cambios “drásticos” en la administración del país. El mandatario aseguró no gobernar como los políticos tradicionales, pues a diferencia de ellos, su plan de gobierno sí sería ejecutado, siempre poniendo a “América primero”. Sin embargo, sus numerosas promesas, que incluían expulsar a todos los inmigrantes ilegales, construir un muro en la frontera mexicana, y prohibir el ingreso a ciudadanos provenientes de países árabes, entre otras, hoy se encuentran en completa incertidumbre.



La responsabilidad Internacional como reafirmación de la soberanía Estatal

Contrario a lo que se puede pensar, reclamar la observancia de las normas internacionales no es una afrenta a la soberanía de los Estados. Una gran paradoja de los derechos humanos presentada por Kim consiste en que los Estados son a su vez protectores y potenciales infractores de Derechos Humanos, y, por ende, de las normas internacionales. Por eso, se ha establecido en diversos escenarios que la soberanía se encuentra en tensión con la protección de los Derechos Humanos en un plano tanto interno como externo. No obstante, esta tensión no es tan obvia como parece. Como lo establece el autor, la forma en la que es percibida la soberanía ha sufrido una transformación sustancial a lo largo de la historia, que hoy en día se aleja de la definición ‘’westfaliana’’



El Estado del vaticano, un agente con privilegios de doble moral

El Estado del Vaticano (1) tiene una posición internacional privilegiada. Cuando se habla del catolicismo, no se hace referencia a cualquier religión, sino a la que fue base de uno de los complejos civilizacionales más vastos de la historia. Por eso, no es de extrañar que el Vaticano esté en una determinada ‘’casilla de la moral’’, que le ha conferido derechos de naturaleza distinta a los de otros Estados, un privilegio de ‘’doble moral’’ que encuentra su razón de ser en su cercanía con los valores que fueron en un momento la base en la que se organizó la sociedad internacional.