Economía


¿Riqueza intangible? Cara y sello del BITCOIN

Desde la Gran Depresión de 1929, la inestabilidad del sistema financiero ha sido un motivo frecuente de preocupación a nivel político, económico y social. Ahora bien, en la actualidad, las monedas virtuales han sido consideradas por muchos como una respuesta a dichas inquietudes y han ganado popularidad entre diversos sectores de la población que deciden comenzar a invertir en ellas, a la espera de recibir cuantiosas sumas de dinero a cambio. En los últimos meses la moneda virtual conocida como BITCOIN (BC) ha experimentado un auge sin precedentes en su valor monetario internacional que oscila entre 2000 y 3000 dólares estadounidenses por unidad. De esta manera, esta moneda virtual ha llamado la atención de una cantidad considerable de inversionistas, a nivel tanto internacional como nacional. A pesar de su elevada cotización, esta criptomoneda -es decir, un medio digital de intercambio-, no es considerada como una divisa de curso legal en la gran mayoría de países. En el caso colombiano, la Constitución Política señala que el Congreso de la República es el encargado de determinar la moneda legal, mientras que el Banco de la República debe facilitar su circulación. Aun cuando muchos ciudadanos, colombianos y extranjeros, le han otorgado un valor monetario, para el Superintendente Financiero, Jorge Castaño Gutiérrez, el BITCOIN no puede ser catalogado como una moneda sino, más bien, como un activo intangible (Dinero, 6 de julio de 2017). Al tenor de lo anterior, el propósito de las siguientes líneas es analizar las dos caras de la moneda en torno al BITCOIN.



El Estado autocrático de Ex Machina

La Inteligencia Artificial (IA) es una realidad, lejos de ser un experimento de laboratorio, donde un científico (o programador) desarrolla un robot antropomorfo, capaz de aprobar el Test de Turing, prueba desarrollada por Alan Turing, consistente en que dos agentes, uno de ellos humano, tienen una interacción, sin lograr identificar quién o cuál es la máquina. Hoy la ‘protoIA’ es capaz de imaginar, construir un nuevo lenguaje de programación e, incluso, evolucionar el lenguaje bajo una lógica economicista de eficiencia (Wilson, 2017). La IA es eficiente por definición y todos sus procesos estarán enfocados, de momento, a ser óptimos. Esto me lleva a pensar que la economía autómata será autocrática, una sociedad de máquinas, a la manera del país 01 en The Matrix, autogestionándose, cuya moneda, ¿criptomonedas?, competirá con las monedas humanas que, atadas a fenómenos comportamentales, propios de la especie, sucumbirán ante la lógica de la eficiencia del mercado de la IA.



Las economías e industrias colaborativas: ¿la apuesta del futuro?

Más allá de la discusión sobre la irrupción de las economías e industrias colaborativas y su incompatibilidad con nuestros marcos normativos, vale la pena examinar lo que ya está sucediendo con todas estas industrias basadas en la creatividad y la innovación, denominadas economía naranja, y reflexionar sobre el papel que podrían jugar en el futuro de la economía global y nacional, en términos de una nueva alternativa.



La llegada del magnate: el efecto Trump en los mercados financieros

Con la llegada del empresario multimillonario Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos (EE.UU.), quien asumió su cargo el 20 de enero de 2017 como el 45° presidente, se vislumbraron algunas expectativas en cuanto a los cambios que se iban a generar, afectando no solo al país norteamericano, sino al sistema internacional en general, teniendo en cuenta  la posición predominante de esta potencia y su impacto a nivel global[1].