campesinado en el censo nacional 2018

Por Maria Fernanda Mendoza Ramírez

20 de junio de 2018
Imagen: canliga

Este año, después de más de una década, se realizará el gran censo nacional que estará a cargo del Departamento de Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Alrededor de su realización se han dado varias polémicas, unas correspondientes a información falsa difundida masivamente y otras, a temas verídicos sobre el formato y las decisiones que se han tomado respecto a él, en particular, la inclusión de una categorización de personas campesinas.

Además de innecesario, perjudicial.

Diversas organizaciones se han opuesto a la exclusión del campesinado como una categoría y algunos esfuerzos se han llevado a cabo para evitar este escenario. Por ejemplo, recientemente un grupo de 1700 campesinos interpuso una acción de tutela contra el Estado colombiano, con ayuda del centro de estudios jurídicos Dejusticia, para forzar al DANE y al Ministerio del Interior a incluir a este grupo como categoría independiente en el censo. Sin embargo, el centro de esta reflexión está en la acción del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) que formuló un listado de preguntas que, considera, se deberían incluir en el censo para poder contar a los campesinos.

El DANE determinó que no existiría esta categoría en este censo puesto que la identificación como campesino es relativa y susceptible de error, así lo afirmaron Diego Silva y Cesar Caballero, ambos, antiguos altos mandos de la institución, en una entrevista conferida a La Silla Vacía. Este podría llegar a ser un argumento válido ya que usar datos erróneos es peor que no utilizar ningún dato en tanto podría desviar los análisis, y, además, uno de esos errores que mencionan Caballero y Silva puede ser la malinterpretación de las preguntas por parte del entrevistado, lo que llevaría a respuestas equívocas para el propósito estadístico. En ese sentido, la afirmación de Silva y Caballero apunta a determinar que la interpretación del concepto de campesino es diferente para cada persona y, por tanto, hacendados podrían considerarse parte del campesinado, mientras campesinos reales podrían no sentirse parte de ese grupo.

Otro argumento es que el campesinado ya es incluido en el Censo Nacional Agropecuario y, por eso, no es necesario conferirle la cualidad de identidad cultural en el censo nacional. Además, alegan que el censo viene preparándose hace 7 años, cada pregunta tuvo, entonces, un proceso de verificación riguroso, demorado y costoso, por tanto, hacer la inclusión de las preguntas del ICANH no es viable pues el censo ya comenzó.

Excluir a los campesinos atenta contra sus derechos.

Sin embargo, las preguntas formuladas por el ICANH no fueron propuestas hace un par de meses, sino años atrás, y no fueron debidamente consideradas por las instituciones encargadas de proyectar el censo 2018. Estas, son preguntas que también cuentan con un estudio riguroso desde la academia y eliminan el riesgo de error que preocupa a Anderson en cuanto son específicas y tienen la ventaja de mostrar como resultado ´niveles de campesinización´, es decir, entienden que hay personas en el territorio con más arraigo campesino que otras y permiten visualizar este fenómeno de acuerdo a las respuestas brindadas por los entrevistados.  Además, niegan el argumento de la relatividad del concepto de campesino en la medida que fueron hechas con base en la definición dada por esta misma entidad. Más aún, esta definición también niega el argumento de la falta de necesidad de incluir a los campesinos en el censo nacional ya que están incluidos y medidos en el censo agropecuario, pues este último permite analizar datos de las Unidades Productivas Agropecuarias (UPA), es decir que mide al campesino como un agente económico pero no reconoce su identidad cultural, dimensión que sí está comprendida en la definición de campesinado del ICANH, y por consiguiente, en las preguntas propuestas.

Así, debido a que el censo ya comenzó y a que la inclusión de estas preguntas supone una inversión que no estaba contemplada, no es posible incluir al campesino como una categoría, pero, es importante continuar el debate para que, dentro de diez años, su inclusión sea una realidad, puesto que el campesino es una figura intrínseca de la realidad colombiana y no puede ser simplemente negado. Es importante reconocer la calidad de campesino a los colombianos pues estos afrontan retos específicos; no es lo mismo ser pobre que ser pobre y campesino.

 

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