Bogotá: ¿una nueva esperanza ciudadana?

Por María Camila Cárdenas

19 de marzo de 2015
Imagen: By Pedro Felipe (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], via Wikimedia Commons

Bogotá,  capital de Colombia, es una ciudad, que a lo largo de los años, ha estado en constante crecimiento y desarrollo no solamente por parte de sus habitantes bogotanos; sino, también, por la llegada de diversos grupos regionales que conforman a Colombia en todo su esplendor, haciéndola un lugar de diversidad.  Frente a la constante llegada de estos grupos regionales a la capital y el aumento poblacional que hemos estado viviendo, se ha hecho necesario el crear una cultura ciudadana y sentido de pertenencia por la ciudad, lo cual redunda en una buena convivencia para todos. Algunas administraciones distritales se han encargado de generar programas que promueven la construcción de cultura ciudadana, pero aún hay vacíos en la publicidad  y apatía por parte de algunos  ciudadanos frente estos programas.

El arte y su rol social

Uno de los grandes compromisos del Estado es educar a sus ciudadanos, por medio de diferentes proyectos. Está la educación pública que se da en los ciclos básico, medio y hasta superior; es más limitada es cuestiones culturales y artísticas. Es por eso; que se han creado espacios para la inmersión en ámbitos culturales y artísticos como no se habían dado antes. Las artes no se limitan hoy en día a una muestra pequeña de la sociedad que puede pagar, son más amplias y de fácil acceso por medio de los museos, bibliotecas, cinematecas, conciertos y obras de teatro gratuitas.

Existen grandes oportunidades de enriquecerse intelectualemente en nuestra ciudad, para tomar nuevas visiones de lo que tenemos como asfalto y como naturaleza. Pero existe un problema de acercamiento por parte de las personas a los proyectos que se llevan a cabo, que brotan de la falta de comunicación y  del desconocimiento de actividades culturales. Y es que la publicidad se encierra siempre en los mismos eventos de pago, y no en los de alcance público.

Cuando Antanas Mockus llegó a la alcaldía de Bogotá comenzó a trabajar en algunos cambios culturales a través del arte, se empezó a involucrar a la sociedad en los programas artísticos que creaba el distrito, con el fin de llegar a un cambio cultural. —Cómo olvidar las cebras y los mimos que enseñaron a los capitalinos a cruzar las calles por donde se debía— simplemente, por medio de actos culturales que sensibilizaron a los ciudadanos.   Se pudo evidenciar, entonces, que sí funcionaban. Un claro ejemplo eran los problemas de movilidad que había en la ciudad por esa época (exactamente en el año 1995), se hizo un estudio sobre la infraestructura vial y se concluyó que el problema en sí no era la infraestructura,  sino que los ciudadanos  no respetaban las normas de tránsito. Además,  se sacaron datos cuantitativos y se dedujo que los problemas de movilidad se iban a reducir en un 25% si se respetaban las normas de tránsito, lo cual remitía a un cambio de actitud por parte de los ciudadanos. Infortunadamente, las campañas que tuvieron tanto éxito en una época quedaron olvidadas. Valdría la pena rescatarlas, pues como se dijo con antelación, somos muchos los que llegamos a la capital continuamente y necesitamos ser reeducados con normas de convivencia y cultura ciudadana claras y qué mejor que sea a través de la cultura.

El distrito y las artes

Pero no todo está perdido. Con el ánimo de recuperar la cultura ciudadana existe una entidad que trabaja para tal propósito. Por ejemplo, IDARTES (Instituto Distrital de Artes) quien por medio del teatro, el cine, la danza, las artes plásticas y la música pretende incentivar el respeto, la reflexión de los actos individuales que afectan a los demás de manera positiva o negativa, según sea el caso, y el fomento del sentido de pertenencia. El problema está en que la mayoría de la sociedad no sabe que existe dicha institución o cual es su objetivo. Ello complica que llegue a cumplir su fin.  Por eso, es necesario que la sociedad haga parte, a través del voz a voz, para que se logre contrarrestar los vacíos que hay en la publicidad fomentando  este tipo de  programas.

Y es que la pertenencia es algo fundamental para esta ciudad que ha tomado rumbos de desapego que la llevan a la suciedad y la destrucción. Quienes se apropian de los espacios no tienen respeto por lo que hemos heredado. Así que el problema no está en buscar culpables, como diría Henry Murraín para una entrevista en Semana: “no sirve de nada buscar culpables: se debe convocar a la ciudadanía para que colabore mientras se resuelve el problema…” Entonces, no podemos quedarnos estancados buscando culpables; debemos actuar y fomentar el sentido de pertenencia que se ha perdido.

 Algo distinto puede ocurrir con IDARTES, pero como se mencionaba anteriormente, si no se involucra la sociedad y no se hace un plan organizado, focalizado y creativo no va a funcionar. Tenemos oportunidad de extender las iniciativas y los grandes proyectos. Solamente hace falta el apoyo por parte de todos para hacer una mejor ciudad por medio del arte.

Recomendados Libre Pensador:

Idartes – Arte y cultura 

Semana – Qué se hizo la cultura ciudadana 


Compartir esta noticia


Facebook Twitter Google+

Deja un comentario