Adopción Igualitaria: ¿Y ahora qué? ¿Referendo?


Imagen: By Grzegorz Wysocki (Wikipedia + own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

Tatiana Cabello – comunicadora egresada de la Universidad Externado de Colombia  y representante a la Cámara por el Centro Democrático – accedió a responder a las preguntas de El Libre Pensador acerca de la adopción por parejas del mismo sexo. En respuesta, el abogado externadista Felipe Montoya – conocido por presentar una de las primeras demandas a favor del matrimonio igualitario ante la Corte Constitucional en el 2009 – presentó sus argumentos a favor del referendo. (Fuente imagen)

Tatiana Cabello – Centro Democrático Egresada de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Externado de Colombia

Libre Pensador (L.P.): En primer lugar, nos gustaría que hablara un poco de su experiencia y trayectoria  para nuestros lectores

Tatiana Cabello (T.C.):

(T.C.): Hace un par de años, el Presidente Álvaro Uribe Vélez me invitó a integrar el Centro Democrático. En ese momento yo me desempeñaba como periodista y llevaba más de quince años trabajando en diferentes medios de comunicación. En efecto, fue W Radio el espacio que me permitió tener mayor reconocimiento y crecimiento profesional. Cabe anotar que también fui asesora de comunicaciones y prensa de algunos reconocidos congresistas. Fue justamente por mi trayectoria que el Presidente Uribe me dijo: “quiero construir un partido nuevo con una gente joven, una gente pila, una gente que tenga una opinión”. De esta manera  pasé de ser la editora política de W Radio, a estar en el escenario político con el Centro Democrático.

L.P.: ¿Cuál es su opinión acerca de la adopción por parte de parejas del mismo sexo?

T.C.:  Este tipo de debates son necesarios en la actualidad. Fue así como la Corte Constitucional falló al respecto y se debe acatar. Acá lo importante es reflexionar sobre el papel que cumple el Congreso de la República en la reglamentación de ciertos temas, que podrían ser definidos, por algunos, como “espinosos”. Y es que este debate no se debe generar solo en torno a la adopción de parejas homosexuales, sino también de otros temas como la eutanasia.

Al interior del Centro Democrático, todos los candidatos estamos haciendo un trabajo juicioso de análisis, reflexión e investigación, con el fin de tomar una postura de bancada al final de dicho ejercicio. Esperemos que este debate vuelva al Congreso y ahí será tema del Centro Democrático.

L.P.: Relacionado con los estudios recientes que han hecho como los que hizo la Universidad de la Sabana, usted ¿qué opina? ¿Qué credibilidad tienen este tipo de estudios?

T.C.:  Todo debate se enriquece cuando existe una multiplicidad de posiciones.

Claro, hay que saber distinguir cuáles de estos aportes tienen una postura extremista y cuáles no. Solo de esta manera se pueden ver los matices y la información que es realmente relevante. En el caso del Congreso de la República, lo importante es que todos los que representamos a los colombianos, logremos llegar a un punto medio y al reflejo del sentir popular. Es decir, lograr un consenso frente a cómo se debe actuar y qué se debe hacer.

Este es un debate que todavía no se ha terminado de dar. Lo único cierto es que en la actualidad está Cristina Plazas frente del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), y esa es una garantía para la protección de los derechos de los niños. Conozco su trayectoria y sé que es una mujer comprometida de corazón con esta causa.

L.P.: ¿Qué recursos quedan para los que quisieran revivir el debate después del fallo de la Corte Constitucional?

T.C.:  El Congreso tiene una oportunidad histórica para legislar, no solamente este tema, como ya lo dije, sino también sobre otros aspectos importantes para él. En el caso puntual de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, lo trascendental es que primen los derechos de los niños: ¡siempre! (insiste en la palabra siempre). Proteger a los más pequeños debe ser un compromiso del Gobierno, pero también de todos los ciudadanos. Una sociedad que no cuida a sus niños es una sociedad condenada al fracaso; una sociedad que no cuida a sus niños está desechando su futuro y todas las posibilidades de progreso.

El tema de la niñez es muy sensible para mí porque soy mamá de dos pequeños, uno de cuatro años y uno de seis meses. De ahí que me sienta aún más comprometida a trabajar a favor de los infantes. Además, casos como la masacre de los niños de Florencia, no pueden volver a pasar. Es hora que el Congreso de la República se ponga al frente de iniciativas encaminadas a la protección de la

Por otro lado, si bien es cierto que Viviane Morales puso sobre la mesa el recurso del referendo, a mí no me gusta esa propuesta y, en efecto, desde el Centro Democrático no tenemos una posición oficial al respecto.

El escenario para ese debate es el Congreso, que se debe comprometer a estudiar, a investigar y a buscar una legislación coherente y responsable con la realidad. Hoy existe un fallo de la Corte Constitucional y gústenos o no, hay que respetarlo.

Es cierto que la Corte trato de quedar bien con todo el mundo y, en vez de eso, dejó un malestar en el ambiente. Incluso, se podría afirmar que no hay suficiente claridad en los criterios que tuvo en cuenta para tomar dicha decisión. Al final quedamos en ese punto medio, en esa tibieza, en esa ambigüedad.

Finalmente se podría decir que en este caso en particular, la justicia no hizo correctamente su trabajo.

felipe montoya

Felipe Montoya – Abogado LGBT Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia

Libre Pensador (L.P.): En primer lugar, nos gustaría que hablara un poco de su experiencia y trayectoria  para nuestros lectores

Felipe Montoya (F.M.): Mi nombre es Felipe Montoya Castro, yo soy abogado de la Universidad Externado de Colombia. En el año 2009 presenté una de las primeras demandas ante la Corte Constitucional que puso en debate nacional el matrimonio entre parejas del mismo sexo. En esa ocasión yo no demandé la adopción, digamos, tenía claro que eran dos temas muy gruesos y cuando uno es tan ambicioso, por lo general, sale sin nada.

En esa ocasión, fui el demandante ante la Corte en el año 2009, hubo una sentencia donde la Corte se declaró inhibida, pero lo interesante fue el proceso. Durante el proceso hubo un nivel de debate tal que todos los medios de comunicación, en los pasillos de toda la élite política y jurídica se especulaba que el fallo de la Corte iba a declarar inconstitucional la norma del Código civil que definía al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. En fin, hubo un fallo inhibitorio, hubo algunos desacuerdos entre magistrados que terminaron perjudicando el fallo y se inhibieron, pero la inhibición fue 5-4.

Entonces, en el año 2011, regresamos nuevamente con Colombia Diversa de justicia, con un grupo mucho más nutrido aprovechando que el tema aún estaba caliente y logramos el fallo histórico donde la Corte Constitucional xxxxx el artículo 42 de la Constitución que define el tema de la familia y reconoció el error histórico y admitió que no solo hay un modelo que es la familia heteroparental, entiéndase: papá, mamá e hijos, sino que hay una pluralidad de modelos de familia y la sociedad tiene que reconocer y ordenó al Estado protegerlos.

Esa fue como mi experiencia más grande de todos esos tres años de lucha intensa.

De ahí para adelante, la verdad es que he estado más o menos relegado, mantengo actualizado con todo lo que está pasando. Pero por motivos de trabajo, me tocó bajarle un poco al perfil de activista. Esa es mi experiencia.

L.P.: ¿Cuál es su opinión acerca de la adopción por parte de parejas del mismo sexo?

F.M.: Mi opinión, mire, eso uno lo puede ver desde un ámbito humano o desde un ámbito jurídico. Desde el ámbito jurídico, uno llega a la conclusión de que es completamente viable. ¿Por qué? La Constitución es clara cuando dice que siempre prevalecerán los derechos del menor.

Hay un error que comete la gente y es que piensa que la adopción es un derecho. No, la adopción no es un derecho, es sencillamente un trámite para entregar la potestad de un menor en estado de abandono a una persona o a una pareja que desee adoptarlo. En esos casos, lo que uno tiene que ver es no el derecho de la pareja o de la persona que quiere adoptar, sino el derecho del menor a tener una familia.

Por mucha calidez que quiera dar el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, no es lo mismo que uno se levante en la mañana y vea a una o dos personas que lo quieren, que lo visten, que lo respaldan, que son amigos, que son cómplices, que son guías, que están ahí solamente para él, que le brindan una posibilidad de crecimiento, de formación, que le brindan un patrimonio, que le brindan un núcleo familiar, a levantarse con cuarenta cincuenta niños más a comer bienestarina.

Entonces, yo siempre he creído que ha habido una mala interpretación desde el punto de vista jurídico cuando dicen los intereses del menor, me parece que lo que deben privilegiar es el derecho del menor a tener una familia. Ahora bien, dicen que no es correcto porque el menor puede tomar un modelo erróneo de sus relaciones interpersonales, sentimentales, sexuales. ¡Qué sé yo! Pero hay un ejemplo que yo siempre uso y no por claro y chistoso, es malo. Si ustedes miran con detenimiento, si fuera cierto que la sexualidad se aprende, en el mundo no habría “maricas”, es así de fácil porque todos vienen de hogares heteroparentales. O sea, toda persona que es homosexual o lesbiana, bisexual, transexual, en fin, donde ustedes se paren en la raya del espectro, vienen de un hogar que, por lo tradicional que es Colombia, por lo general, son hogares heteroparentales.

Los modelos de familia han cambiado. Si ustedes ven la naturaleza humana hoy en día, es muy difícil encontrar familias que todavía sean papá, mamá e hijo, la mayoría de familias son madres solteras, padres viudos, abuelas que se quedaron con los niños porque los papás nunca quisieron ver por ellos, tías que cogieron a los niños porque no hay nadie más, hay muchos tipos de hogares. Entonces, ese tema que la sexualidad se aprende, no. Digamos, cada quien ejerce su sexualidad y la descubre a medida del desarrollo de su vida, pero no es cierto que la vaya a aprender como un modelo.

Ahora, desde el punto de vista humano que se conecta un poco con lo que les decía anterior. ¿Por qué negarle a un menor la posibilidad de crecer en un hogar? El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en últimas, termina siendo más o menos una cárcel, o sea, entiéndame, es un símil que puede sonar grotesco al inicio, pero cuando ustedes ven la realidad de los menores que están allá institucionalizados: viven en manada, los tienen en patios, les dan una formación que de verdad se parece mucho a la carcelaria. Cuando cumplen 18 años, ¿qué les queda a esos niños? ¡Nada! Los sueltan para que hagan su vida como a bien tenga, si mucho saldrán con un SENA.

En cambio la posibilidad de integrar un núcleo familiar que les de cariño, afecto. Sí, seguramente, se presentaran muchos casos de abuso, uno no va a decir que todas las personas homosexuales o bisexuales son unos santos, no; muy seguramente habrá casos de abuso como los hay en todo. Hoy, precisamente, estaba viendo El Tiempo y vi dos noticias, una de la mamá que le inyectó veneno para ratas al niño y el otro de un papá que drogaba a la hija y la violó durante 14 años. Podrán presentarse casos de abusos, pero uno debe tener en cuenta que cuando la Corte falle, lo que va a fallar no es la adopción automática, es decir, no cualquier persona heterosexual ni pareja homosexual podría pararse al ICBF a decir “deme un niño” y se lo entregan en brazos, sino que es el derecho a hacer el proceso de adopción, que son procesos supremamente estrictos, donde les consultan a ustedes no solamente sus vidas, sus trabajos, sino las vidas de sus papás, hermanos, tíos, abuelos, por eso es que el proceso de adopción se puede demorar tres o cuatro años porque los esculcan hasta donde no es. Eso están  pidiendo las parejas homosexuales, no es tanto que les entreguen en adopción, sino que su condición sexual no sea un objeto de discriminación para poderse postular a ese proceso.

Cuando uno mira el Código de Infancia y Adolescencia, que es la norma que está vigente hoy en día, uno no encuentra en ninguna prohibición que diga: “las  personas homosexuales no podrán adoptar”. Qué se ha dicho. Lo que pasa es que la norma, creo que es el artículo 68, yo no me sé los artículos de memoria, pero hay una norma que habla de las calidades del adoptante que dice que deben tener calidades patrimoniales y morales. Entonces, cuando se va a la parte de la moralidad, como es un plano tan abstracto y tan amplio, la gente dice “no, pero es que los homosexuales no tienen moral, son inmorales”, se meten más a un tema de consideraciones que son más moralistas, pero no en el sentido laico de la palabra moral, sino ligadas a su culto religioso de turno.

Hay una sentencia del magistrado Carlos Gaviria Díaz, si pueden hablar con él, hablen, que él fue ponente de una sentencia en la Corte. Este Código de Infancia y Adolescencia es nuevo, creo que es del 2006. El Código anterior también tenía una norma parecida y fue demandada por razones similares y, el magistrado, digamos, si bien es cierto que en esa ocasión, entenderán que si ahorita hay debate, pues en el año 2002 que hubo la demanda, el tema era mucho más álgido. Pero el magistrado Gaviria hizo una interpretación muy bonita donde decía claramente que la sexualidad no tiene nada que ver con la ética y con la moralidad de una persona e hizo un análisis donde decía, mire: “ser moral es ser una persona íntegra en su trabajo, en sus relaciones personales, es ser una persona de confianza…” Es una sentencia absolutamente hermosa. En esa ocasión, la Corte dejó claro que moral y sexualidad van por caminos separados. Pero como ese Código lo derogaron, pues esa sentencia de la Corte quedó al olvido. Ahorita está este Código nuevo y es sobre este en el que se está haciendo el debate, pero digamos ya ha habido pronunciamientos previos de la Corte donde han dejado eso claro.

Les solté muchos puntos separados, pero conectando, tanto desde el punto de vista moral como desde el punto de vista jurídico y humano, no hay NINGÚN obstáculo para que una pareja del mismo sexo o una persona homosexual estando soltera pueda surtir un trámite de adopción. Me parece que es más que necesario, le convendría al país, más en un país donde, de hecho, hoy estaba leyendo el Plan Nacional de Desarrollo y hay un artículo del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, donde habla del embarazo adolescente y hacen un análisis en el Plan que insinúan que la mayoría de nacimientos en Colombia son de hijos no deseados. ¿Por qué? Porque enseñar educación sexual es pecado porque aquí la enseñanza religiosa y la enseñanza pública están tan concatenadas, no hay educación sexual de ningún tipo, entonces las niñas terminan embarazadas a los 8, 9, 10 años. Nacen niños que son, imagínense ustedes: si uno los 9 años solamente pensaba en juguetes, ahora una niña tener que criar a un niño pequeño, llevarlo en la barriga con todo lo que eso implica  a los 9 años, tener que parirlo destrozando su cuerpo porque tiene que hacerle cesaría porque no está preparada y tener que renunciar a su vida para traerlo… Son niños que terminan siendo descuartizados, masacrados, prostituidos, todo lo que ustedes ven en la prensa todos los días. ¿Por qué no pensar la posibilidad?

Los índices de adopción son muy críticos, muy bajos, traumáticos, ¿por qué no abrir la puerta? ¿Por qué si hay más personas interesadas en darle un hogar, me disculpan la expresión porque es grotesca, a esos niños que son despreciados como si fueran basura por sus familias perfectas heteroparentales, por qué no darle la oportunidad a esos niños de ser felices?

L.P.: Relacionado con los estudios recientes que han hecho como los que hizo la Universidad de la Sabana, usted ¿qué opina? ¿Qué credibilidad tienen este tipo de estudios?

F.M.: Cuando uno ve la composición de las intervenciones que se dieron ante la Corte en este proceso, es curioso porque solamente hay cuatro intervenciones en contra: dos son de iglesias, el otro es de la Procuraduría y el otro es la Universidad de la Sabana. La Universidad de la Sabana es del Opus Dei, la Procuraduría es de los Caballeros de la Virgen y las iglesias, ni se diga.

Uno llega a una simple y llana conclusión, no hay un solo argumento científico, ningún estudio científico que diga que para un menor criarse en un entorno rodeado de una pareja del mismo sexo, criado por una persona homosexual, sea perjudicial. Por el contrario, y estuve haciendo un sondeo en Google y encontré algunos estudios donde decían que son menores mucho mejor preparado: primero, porque crecen con un nivel mucho mayor de tolerancia y, segundo, porque las relaciones entre personas homosexuales son relaciones mucho más equilibradas, decían los estudios.

Cuando ustedes miran la composición de un hogar heteroparental, se encuentran que por lo general está el estigma de la mujer a la casa y el hombre a las calles, la mujer a la cocina y el hombre en la sala, la niña con la casa de muñecas y el niño con el carro… En los hogares homoparentales no pasa eso, entre dos hombres el uno se turna lavando la loza y el otro cuelga el bombillo; mientras  el uno barre, el otro trapea o se invierten. Digamos que hay una relación mucho más equilibrada de cargas. Es muy interesante como incluso puede ser productivo para los menores, en una sociedad en donde nos matamos hasta porque el vecino está escuchando música, cómo un mayor nivel de tolerancia podría permitir a los menores participar.

En este proceso intervinieron: Ministerio de Salud, Profamilia, la Universidad Javeriana, la Universidad de los Andes, Ministerio de Justicia, incluso la Universidad de California presentó un concepto, o sea que son entes reconocidos a nivel mundial por la calidad de sus investigaciones. Necesariamente se llega a la conclusión que la única razón que está probada dentro del proceso, es el dogma de carácter religioso y moral, en el peor de los sentidos, pero estamos en un Estado laico…Obviamente, pese que sería el deber de cada magistrado separar sus creencias de su deber como magistrado, uno entiende que no siempre es probable, uno es humano y las convicciones pesan sobre las decisiones, pero yo tengo expectativas, la verdad.

Me parece que cuando uno ve el fallo, yo vi con el proyecto de fallo del magistrado Palacios, lo leí y me parece muy bien y serio. Yo no veo como si yo soy conjuez que, en teoría, debo ser neutral, hay un empate 4-4 y veo un fallo con las intervenciones que se presentaron ante la Corte, con qué argumento jurídico voy a decir que no. Para mí, la batalla está ganada. Obviamente, amanecerá y veremos.

L.P.: ¿Qué recursos quedan para los que quisieran revivir el debate después del fallo de la Corte Constitucional?

F.M.: Mire, la verdad es un tema complicado. Cuando la Corte Constitucional falla, ella tiene 3 posibilidades: falla a favor, falla en contra o se inhibe. Cuando falla a favor o en contra, se produce un fenómeno que se llama “cosa juzgada constitucional”, es decir, eso es lo que la Corte dice y punto, la cuestión no se puede volver a abrir. La única posibilidad es que el Congreso tramite una ley, haga una reforma constitucional o un referendo.

Los temas de los referendos son muy sensibles cuando se refieren a derechos de minorías. De hecho, hace poco hubo una experiencia, creo que fue en Costa Rica, donde se quería someter el tema del matrimonio del mismo sexo a referendo. La Corte Constitucional de Costa Rica dijo “ustedes no pueden someter los derechos de una minoría a una decisión mayoritaria”. Por eso hay un tema que cuando cualquier constitucionalista me escuche, me pega porque detestan esa palabra. La Corte Constitucional tiene un papel contramayoritario.

Hay quienes consideran, como Viviane Morales, que las discusiones de temas tan sensibles, entre más gente participe en la discusión, son más democráticas. Entonces, si participan 20 millones de personas en una votación, no, pues, mucho mejor a que decidan 9 magistrados en una sala. Si participan 260 congresistas en el trámite de una ley, pues obvio, mucho mejor que 9 magistrados en una sala. Pero eso es un planteamiento erróneo, la Constitución del 91 prevé tres ramas del poder que no son excluyentes, de hecho son ramas que deben trabajar de forma armónica para construir país y mantener el equilibrio del Estado.

En estos casos, cuando el Congreso no legisla y el Ejecutivo no toma medidas, está el poder Judicial. ¿Qué es lo que hace el poder Judicial? El poder judicial, por mandato constitucional, más que todo la Corte Constitucional, está llamado a garantizar el cumplimiento de derechos fundamentales. Cuando 9 magistrados toman una decisión en una sala, no es una decisión antidemocrática porque es el rol que la constitución le otorgó. Entonces, eso es una falacia cuando dicen que lo tienen que llevar a un referendo, a mí me parece que: primero, el referendo sería inconstitucional y, en caso de que se llega a aprobar una ley convocando a un referendo, yo creo que la Corte lo tumbaría. Eso es como pelea de tigre con burro amarrado, uno no sabe a qué va. Colombia es un país con un 70% de participación católica, un 23% de otras iglesias cristianas, musulmanes y todas estas iglesias raras que aparecieron después de la libertad de cultos en el 91 y son muy pocos los religiosos sensatos que sabe diferenciar  y no come entero los prejuicios que le venden en su dogma religioso, sino que piensa como ciudadano moderno.

Entonces, yo creo que el único recurso en ese caso sería por vía de Congreso, que es difícil por no decir casi imposible, pero existiría en ultimas la posibilidad.


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