7 de diciembre de 2015: Un amanecer de esperanza para Venezuela.

Por Leonor Celis

miércoles 9 de diciembre de 2015

El 6 de diciembre de 2015 una fecha que para muchos era incierta, una fecha en la que no se sabía si lograríamos votar. Pero el día llegó ,el aire que se respiraba era de incertidumbre pero con ganas de cambio y de modificar el estado actual de la esfera política. Este proceso electoral en Venezuela se vivió con muchas incidencias por problemas en el funcionamiento de las máquinas de elección, votos forzados, modificaciones ilegales de la jornada electoral, retiro de credenciales a los observadores internacionales y una cantidad alarmante de votos nulos. Pero nada logró diezmar la voluntad de los venezolanos de ejercer su derecho al sufragio con la esperanza de un cambio.

El 6-D fue un día de expectativas para los ciudadanos, el ir a votar y volver a ver colas en tu centro electoral te llenaban de alegría. El cambio empezó en el momento en el que los venezolanos decidieron ir a votar de manera consciente, responsable ejerciendo el deber más importante del que goza el venezolano, VOTAR, DECIDIRSE por el cambio. Como es tradición del régimen los resultados electorales los dieron en horas de la madrugada, la tensión antes de los resultados era palpable, el miedo de fraude era una de las preocupaciones más grandes pero la tendencia de cambio fue irreversible.

Con 99 curules la oposición, 46 curules del oficialismo y 22 curules que se decidirán en las próximas horas. La oposición celebro con ánimos la consecución del órgano capaz de limitar a los otros poderes nacionales y luego se retiraron a seguir trabajando por el proyecto político que es Venezuela. Mientras el oficialismo admitió la derrota y buscan culpables al interior, incluso hay rumores de rupturas internas a raíz de los resultados electorales.

Con mayoría parlamentaria y, ¿ahora qué?

La celebración opositora es positiva y fresca pero aún falta mucho camino por recorrer para lograr el cambio en el país. Lo primero, esperar los resultados después escoger al líder con capacidad de enamorar al pueblo para que presida una Asamblea Nacional diferente, esperar a la posesión de los nuevos parlamentarios el 5 de enero y luego trabajar por Venezuela. Los planes de la oposición es impulsar la ley de amnistía para los presos políticos, retomar las interpelaciones a ministros y a otros funcionarios públicos e intentar legislar para modificar la situación de los venezolanos a través de la reactivación productiva.

A pesar de tener mayoría parlamentaria, la nueva Asamblea se enfrenta a que cualquier ley que se apruebe pueda ser vetada por el presidente o por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Por lo tanto, dependiendo de si la oposición finalmente se queda con una mayoría simple o calificada, existe la posibilidad de que haya un choque de trenes institucional que limite la gobernabilidad del Estado venezolano.

¿Qué podemos y no podemos hacer?

Con mayoría simple- que es lo que tiene actualmente la oposición- la Asamblea tiene la capacidad de promover enmiendas, votos de censura al vicepresidente o ministros, autorizar incapacidades de diputados, aprobar el presupuesto nacional, impulsar modificaciones a los poderes ciudadanos, aprobar estados de excepción, reformas constitucionales y autorizar el enjuiciamiento del presidente de la república.

La mayoría calificada de tres quintos (3/5) que se traduce en ciento un (101) diputados, la asamblea tiene la capacidad de: sancionar leyes habilitantes- darle poderes extraordinarios al presidente de la república- remover miembros de Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justica e incluso vetar a ministros y al vicepresidente. Tener la mayoría calificada pudiese obligar al presidente a negociar con la oposición para mantener su gabinete a flote.

El escenario menos probable- pero por el cual seguimos apostando- es la mayoría calificada de dos tercios (2/3) o ciento once (111) diputados, que le permite al órgano legislativo revisar tratados internacionales, intervenir leyes orgánicas como el control de precios y cambios, promover una reforma constitucional, remover las directivas de otros poderes públicos e incluso llamar a una Asamblea Nacional Constituyente.

Respirar aires de democracia

Con una participación electoral del 74,25% y una victoria contundente de la oposición, se respiran aires nuevos. Pero a pesar de tener una victoria clara, la oposición debe asumirla con humildad, con reconocimiento, respeto y el mantenimiento de la unidad como un cuerpo colegiado. No deben dejarse llevar por la victoria y se debe entender cuáles son las necesidades del pueblo y empezar a solucionar los problemas que se han afianzado.

Además el Jefe de campaña de la oposición Jesús (Chuo) Torrealba estableció, “No hay una mayoría que quiera aplastar a la minoría. Los ciudadanos decidimos caminar juntos, la esperanza es más poderosa que el miedo”. Hoy en Caracas, se respira un aire de tranquilidad, de esperanza, de cambio de volver a ser el bravo pueblo que tanto había caracterizado a Venezuela.

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